El poder siempre encuentra los mejores caminos para perpetuarse. Pero que sean los mejores para él no significa en absoluto que sean beneficiosos para los sometidos por él. Que religión y política se entrelacen para que sus fuerzas conjuntas les mantengan en lo más alto y siempre con el control es sólo un comportamiento natural de autopreservación. No por ello, por ser natural, deja de ser pernicioso.
Cada región explora estos mecanismos de los poderes para que la dominación y el status quo pr